Hace unos meses opinaba sobre el fenómeno de los portátiles “low cost” (“ultra” o “mini” portátiles, para los amigos). Pues bien… ¡ya tengo uno!
La semana pasada adquirí un Asus EEEPC pero decidí cambiarlo por un Acer Aspire One. Las principales razones han sido la escasa resolución de pantalla y algunos problemas con el teclado. En el caso de la resolución, la verdad es que es complicado trabajar con una pantalla pequeña y encima a 800×600. Esto hacía que hubiera que utilizar una visualización basada en ver la pantalla en porciones utilizando una especie de sistema de scroll. La solución de Asus es imaginativa y no especialmente molesta pero no me acababa de convencer (existiendo mejores soluciones en el mercado). En cuanto al teclado, es poco más pequeño que el del Acer pero… las teclas son demasiado pequeñas y rompe alguna que otra convención (por ejemplo, el “enter” se parece demasiado a la tecla de mayúsculas). Acer, mientras tanto, prefiere mantener el tamaño estandar de las teclas, respetar su forma básica y compactar al máximo la botonera.
Al final, se confirma lo obvio. La interacción de los usuarios con un dispositivo marca en gran medida sus posibilidades de éxito y en un nuevo mercado como este de los “mini portátiles” va a ser fundamental. Asus ha golpeado primero en otros países lo que le ha puesto en cabeza… pero sus oponentes pueden hacerle mucho daño con productos un poco más grandes, un poco más pesados… pero que respetan las convenciones básicas que tantos años llevan reinando en la interacción entre los usuarios y su ordenador y otras que se han ido imponiendo y a las que nos cuesta renunciar.





La verdad es que todavía siento curiosidad sobre el rendimiento e integración con el usuario de estos portátiles compactos así que después de haber oído varis
as opiniones positivas al final robaré el mio.
Un saludo.