Aplicaciones 2.0, redes sociales, redes relacionales, entornos sociales, comunidades verticales… y mil términos más intentan definir todo lo relativo a modelos de comunidades y sitios web de aplicación. Desde hace un par de años todo lo que tiene que ver con las comunidades y con las aplicaciones web parecen copar buena parte de lo escrito y discutido sobre Internet.
Mientras, nadie sabe muy bien cual es el modelo económico para este tipo de entornos. Algunos anunciantes no acaban de sentirse cómodos poniendo sus marcas en un entorno de comunidad. Pero además, el modelo de gestión e incluso de relación tampoco acaba de cuajar. Hay cierta sensación de ansiedad en su crecimiento e incapacidad para complacer 100% a la comunidad y a los anunciantes. Las “rebeliones” de usuarios tras las modificaciones en la navegación de Facebook o la inclusión de vídeo en Flickr son buena muestra de ello.
Desde luego, las comunidades suponen un entorno de trabajo, desarrollo y estudio apasionante. Pero, a nivel personal, creo que se ha llegado a magnificar el peso de los modelos de comunidad y aplicación. Muchas de estos proyectos aglutinan cientos de miles de usuarios de forma rápida pero a menudo empiezan a notar pronto ciertos problemas de agotamiento. En ese momento, nos acordamos de ese viejo amigo con el que empezó todo: el contenido.
Internet fue, es y será una red de contenido. Unos vendrán, otros se irán, pero siempre quedará el contenido. Una apuesta segura en lo comercial, estratégico y social. Cada vez que creamos y publicamos contenido de calidad aportamos conocimientos y argumentos de debate a la sociedad en general y no solo a las comunidades de Internet. El contenido es capaz de romper el marco del navegador, va y viene entre la Red y el mundo físico sin ataduras.
Por otro lado, las redes sociales empiezan a generar su propio contenido aunque muchas veces carentes de calidad, legitimidad y vocación pedagógica. Ese es el reto… colaborar para conseguir una mezcla ideal: contenido de calidad que pueda ser reutilizado y potenciado por la propia comunidad para mejorarlo y extenderlo.
No lo olvidéis. Al final: el contenido.





Estupenda entrada. Me parece una gran reflexión sobre las redes sociales y las nuevas estructuras en la red donde muy de acuerdo contigo al final prevalecerá el contenido útil y de calidad.