Lo que está en juego: derechos civiles y propiedad intelectual

Ayer no fui capaz de escribir algo coherente sobre el Proyecto de Ley de Economía Sostenible sobre Internet. Demasiada información, datos y puntos de vista. Era mejor esperar y escribir en un ambiente menos caliente. Voy por partes:

Respetar los derechos de unos pisoteando los de todos

El trabajar en una editorial teniendo “alma de Internet” me ha hecho consciente de la necesidad de que haya un mínimo respeto a la propiedad intelectual. Cuando alguien “hurta” una prueba de una moto de  motociclismo.es y la pone en su blog sin siquiera mencionar la autoría no solo copia un texto. Hace suyo el trabajo de un redactor, de un fotógrafo y de un probador que se juega el físico en la prueba.  Tener ciertos tipos de contenido tienen un coste que alguien debe pagar. En lo que sí estoy de acuerdo es que el problema de fondo es el modelo de divulgación y de negocio.

En otros casos, como el de la industria musical, me temo que lo que se defiende no es el derecho de autor… sino el del monopolio de la distribución. Cada día aparecen más noticias que hablan de como muchos músicos empiezan a ganar dinero al margen de las discográficas: vendiendo su producto en Internet, haciendo conciertos, etc. Muchos de ellos han conseguido darse a conocer a través de la Red sin tener que pasar por el filtro interesado o subjetivo de un productor. La gente los escucha, valora y decide. Además, sitios y aplicaciones como Spotify, Itunes o Lastfm demuestran que otro modelo de distribución es posible y rentable para casi todos.

Me duele que este debate se centre en “las descargas”. Se está simplificando el debate en algo así como ¿piratería sí o piratería no? o ¿descargas ilegales sí o desacargas ilegales no?

Lo que está en juego es que para la defensa de un sector se comprometen los derechos fundamentales de todos los españoles. La creación de una comisión ministerial que puede bloquear un sitio web sin orden judicial nos recuerda a tiempos pasados. Una comisión formada por partes “interesadas” que no defienden a la cultura o a los autores sino un modelo de negocio. La minería está en crisis y no por ello se ha creado una comisión ministerial que vigile que todos tengamos una caldera de carbón en casa. En todo caso, aún en el supuesto de que realmente toda la industria cultural estuviera en peligro, no se pueden vulnerar los derechos fundamentales de toda la población para proteger o garantizar los de unos pocos.

Por tanto, mi posición es:

  • sí a los derechos de autor
  • sí a la potenciación de los nuevos modelos de distribución y explotación
  • sí a los derechos que tanto nos ha costado conseguir

El retrato de la democracia española

Somos una “sociedad de progreso”, “participativa”, “de talante”… palabras vacias. En España la participación ciudadana es ridícula. El tejido asociativo es mínimo y la mayor parte de las asociaciones con cierta organización y representatividad están politizadas. Con este ecosistema asociativo las administraciones y gobiernos sacan adelante leyes y proyectos con un “amplio respaldo social” a pesar de que la mayor parte de los afectados no se dan cuenta de las consecuencias de lo aprobado hasta que no lo sufren en sus carnes.

En una “sociedad participativa”, “plural” y “transparente” como la nuestra se aprueban “comisiones ministeriales” que recortan derechos de tapadillo, con nocturnidad, ocultas en un proyecto de Ley amplio y farragoso. En una” sociedad de talante”  se publica una Ley y se dejan pendientes aspectos fundamentales de su aplicación a un Reglamento que nadie sabe quien, cómo y cuando aprobará.

Se ha utilizado la “coartada europea” alegando que lo que se pretende aprobar ya fue debatido y aprobado por el Parlamento Europeo la semana pasada. Falso y cierto a la vez. El Parlamento aprobó una directiva que no consideraba necesario el permiso judicial para la clausura de un sitio web pero sí la creación de un órgano que tenga en cuenta la argumentación del usuario o propietario del sitio. Es decir, reconoce el derecho de ese usuario o propietario a defenderse y, en todo caso, deja abierta la posibilidad a cada estado miembro de optar por el órgano que considere más conveniente para garantizar ese derecho (incluido el judicial). Del proyecto de Ley de Salgado y Sinde solo se desprende que nos darían tres aviso y luego… corte.

En todo caso, un gobierno que basa su imagen política en la defensa de la libertad, el pluralismo, etc… ¿por qué no transpone la directiva poniendo en juego todos estos valores? Como dice Sevach en su blog:

“La Disposición Final Primera viene cargada de problemas jurídicos de gran calado ya que la gran conquista del Estado de Derecho es que un juez intervenga cuando se trata de intervenir en la propiedad ajena o de limitar derechos“.

Por otro lado, el presidente del gobierno y algunos ministros y ministras se han apresurado a asegurar que no se cerrarán sitios web (¿entonces para qué liarla?) o que solo se cerrarán los que cometan delitos flagrantes contra la propiedad intelectual (¿esto lo decidirá el representante de la SGAE en la comisión?). En el supuesto de que nos creyéramos sus promesas… ¿qué ocurrirá cuando gobiernen otros? Una ley no se aplica unicamente durante una legislatura. Gobiernos futuros, sean del signo que sean, podrían aprovechar lo chapucero y ambiguo de la ley para censurar la Red. Y esto, para mi, desde una perspectiva histórica, es lo más grave.

La reunión: liderazgo y los nuevo medios

Son muchos los que han criticado el formato y las formas de la reunión de ayer. Nadie eligió a los que fueron… salvo su propia iniciativa. La iniciativa de hacer un manifiesto (mientras otros jugábamos con la Wii) y peso en un sector como el de Internet fueron los que hicieron que fueran invitados al Ministerio. Seguramente la intención de la ministra fue desactivar la bomba antes de que explotara, hablar con un conjunto de personas variopinto políticamente hablando y, en la medida de lo posible, comprar voluntades. Y es que, según el blog de Enrique Dans, uno de los ofrecimientos fue que alguno de ellos perteneciera a la comisión ministerial. Mensaje: el que “pase por el aro” tendrá un carguito institucional y un sobresueldo en forma de dietas por ir a la comisión (o similar). Al parecer, nadie cayó en la trampa. Todos ellos, a pesar de haber apoyado al PSOE publicamente en otros asuntos y circunstancias tuvieron un discurso muy similar al salir de la reunión.

Yo me alegro de que fueran los que fueron y de que se mostraran intransigentes. Se consiguió relevancia mediática, se abrieron debates en las distintas esferas o ámbitos en los que los asistentes se mueven y… se twitteo la reunión. Se que hay a quien esto le pareció de mala educación e incluso ridículo (por ejemplo, al editorialista de El Pais de hoy) pero fue fundamental para que a partir de las 12h Internet fuera una hoguera y los propios medios, que hoy critican el canal de comunicación, ayer publicaran “en vivo” la evolución de la reunión. A esto añadiría la presión a la que se vio sometido el gobierno y los propios “negociadores” del ministerio. No es lo mismo negociar a puerta cerrada que saber que todo lo que dices y comentas está siendo seguido en tiempo real. Asusta… pero, de momento, ha funcionado.

Supongo que en el futuro se hablará de crear asociaciones, plataformas… Si no se hace bien será una pérdida de tiempo. Los políticos conocen y manejan bien el movimiento asociativo. Saben que suele ser lento, divisible, politizable… lo tienen en sus manuales.

Por último, no deja de tener su gracia que diarios generalistas como El Mundo o El Pais se despachen a gusto en sus editoriales contra el movimiento surgido ayer. Es algo que no controlan, que no pueden capitalizar, que les da miedo y en lo que tienen intereses particulares. ¿Y si la gente empieza a opinar con fuentes directas? ¿y si dejan de pensar y votar en función de mis editoriales? Volvemos al principio: nuevos modelos, nueva explotación… y para los diarios generalistas: más periodismo, más contextualización y menos política. Hace tiempo que algunos diarios han cambiado la pluma por el púlpito… y cansan.

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2 Respuestas to “Lo que está en juego: derechos civiles y propiedad intelectual”


  • Hola che, espero no te moleste que tu entrada, la cual me pareció muy interesante la haya usado de fuente para comentar mi tema: “el abogar por copyleft” como modelo futuro. Creo que es importante. Perdón si ofendi al usarte de fuente. Gonzalo Roncedo.

  • Mi blog es el siguiente, tienes la libertad de criticarlo, de paso me ayudas a mejorarlo. Gracias. Gonzalo

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