
En Navidad me llego vía Twitter la iniciativa de Unicef, ING y YouTube llamada “Un Euro Veinte”. Es muy probable que muchos la conozcáis ya que he tardado un montón en escribir este post desde que se publicó el vídeo. La iniciativa es sencilla, empiezas a ver un vídeo de YouTube que parece completamente normal hasta que a los 12 segundos se te invita a hacer una donación a Unicef mediante el envío de un SMS. Tras enviar el mensaje recibes un código, lo introduces en el sitio y ves el resto del vídeo. Pelos de punta, sensación de haber puesto tu granito de arena y todos felices… pero hay algo más.
Lo primero que me llamo la atención es el método de donación y su relación con la interfaz del vídeo. Cuando recibes el código no tienes que ir a un formulario en una página distinta, ni siquiera en un formulario junto al vídeo. El campo para introducir el código está ¡en el propio vídeo! Eso hace que la atención del usuario no se desvíe en ningún momento del objetivo final: Donar y Reproducir.
Otra cosa que me llamó la atención fue el propio tipo de pago. Creo que YouTube prefiere el micropago para rentabilizar parte de su plataforma. Desde hace tiempo la tendencia de YouTube es a “meterse en el televisor” (o, al menos, en una pantalla grande). La contínua mejora de la visualización en HD o el desarrollo de la interfaz XL son buena prueba de que YouTube aspira a ser algo más que una plataforma social de publicación de vídeos. Y en paralelo, Google TV que puede empezar a verse no tardando mucho en los salones de muchos hogares.
Internet empieza a asaltar una nueva plataforma de contenidos y parece que el más grande empieza confiando en los micropagos.
Por cierto: merece la pena donar.






