Hay una serie de personas, instituciones y empresas que se han empeñado en que España siga en el analfabetismo digital. Algo que, en las actuales circunstancias, mejorará muchísimo nuestra imagen exterior. Recordemos que hemos pasado del “milagro español” a “los que son como Grecia” en apenas 2 años.
Cuando no nos habíamos recuperado del calentón que supuso del “decreto Sinde” ahora aparece César Alierta, mandamás de Telefónica, par decirnos que pretende cobrar a los buscadores, a las redes sociales y a todo aquel que tenga la desfachatez de usar Internet para crear una aplicación o impulsar un negocio. Y todo ello, dicho en un país con la ADSL más cara de nuestro entorno.
Además, se despacha con unas declaraciones propias de un “malote” de barrio: “La inteligencia está en la red, y las redes son nuestras”. El tonito de “señorito de finca y siervos” solo pretende ocultar la realidad de lo que hay detrás: una incapacidad para asumir que las grandes empresas ya no lo controlan todo en Internet, que la Red fomenta el talento y la competencia (¡horror!) y que la crisis les empieza a afectar y necesitan buscar dinerito debajo de las piedras. En resumen, que detrás de lo que se supone que es una muestra de fuerza no hay más que inseguridad y miedo.
Lo peor de todo es que ahora mismo España necesita generar un clima de libertad y flexibilidad para emprendedores que no hay manera de conseguir. La crisis no ha sacado lo mejor de nosotros sino lo peor. Con declaraciones como esta seguimos fomentando la imagen de país antiguo, banaero y chusco.
En todo caso, hay esperanza. Si la ministra Sinde, la SGAE, Telefónica y el resto de zancadilleros siguen apretando más pronto que tarde aparecerán alternativas a sus leyes, a su derechos de propiedad intelectual y a sus redes. Y si no, tiempo al tiempo.
Por cierto, Marte y Trece ya tocaron este tema hace años:
