Cuando Microsoft sacó la primera version de Encarta muchos de los aficionados y estudiantes de ciencias sociales alucinamos. En el instituto me parecía todo un pozo de sabiduría multimedia y en la facultad un recurso cortito pero muy didáctico.
El caso es que hay que reconocerle el mérito de ser el primer producto que consiguió hacernos aprender de forma fácil y entretenida utilizando recursos audiovisuales. Se convirtió en una enciclopedia con la que apetecía interactuar, aprender jugando al fin y al cabo.
Al final, la competencia y, sobre todo, Internet han acabado con Encarta pero muchos de nosotros la recordaremos con cariño y, sin que sirva de precedente, diremos ¡gracias Microsoft!
