Esta semana varios medios generalistas y multitud de especializados dedicaban sendos artículos (con destacado en portada incluido) a la nueva aplicación de Tuenti: el chat.
Debo reconocer que Tuenti es un fenómeno fascinante ya que han conseguido crear una red social que ha aguantado bastante bien el desembarco de Facebook en España y ha basado su proceso de captación de usuarios en un sistema de invitación y no en el “regístrate como sea para que podamos decir que tenemos 10 millones de usuarios aunque no vuelvas a aparecer por aquí”.
Sin embargo lo del lanzamiento del chat y su repercusión en los medios me ha sorprendido. A fin de cuentas no se trata de una funcionalidad novedosa sino simplemente ¡de un chat! Que además es muy parecido al de Facebook.
Supongo que la repercusión viene dada por una buena estrategia de comunicación por parte de Tuenti y la fascinación que siente últimamente la prensa por cualquier cosa que lleve en su descripción los términos como “red social” o “2.0”. Mi miedo es que este tipo de “obsesiones” suelen terminar en desengaño y son fruto del desconocimiento del sector.
Hay que poner cada cosa en su justa dimensión. Eso ayudará a que realmente se puedan mejorar los productos. En un momento en el que al otro lado del charco se debate sobre la “sostenibilidad” del negocio de las redes sociales aquí no podemos tirar cohetes porque una de las redes patrias estrena chat. Lo que me gustaría escuchar es que unos y otros lanzan aplicaciones y funcionalidades que permitan mantener el concepto de red social, respetar a los usuarios y generar el negocio suficiente como para asegurar la viabilidad de un fenómeno que cada vez tiene más influencia en la sociedad pero que no puede seguir viviendo de la inversión.
Aplicaciones tecnológicamente novedosas o que mejoren la experiencia de usuario dando estabilidad al negocio si son noticia. ¿Un chat? Creo que no.