
Con este post me sumo a la fantástica iniciativa propuesta por Javier Pelaez, de “La Aldea Irreductible”. Hay muchas razones más o menos obvias no solo para criticar los recortes en los presupuestos dedicados al impulso de la ciencia en España sino también para defender un incremento. Mis 4 razones:
Necesitamos un cambio de modelo productivo.
España no puede seguir viviendo “del ladrillo”, de la agricultura subvencionada y de un sector turístico que cada día tiene más rivales.
Debemos buscar nuevos sectores y nuevas oportunidades. El éxito de las renovables es un ejemplo de como la fe en ciertos sectores que hace años parecían tener poco futuro puede acabar dando excelentes resultados.
La Investigación tiene que ser el motor de la Universidad.
Las universidades españolas pierden alumnos año tras año. Parece claro que para muchos estudiantes ya no resulta atractivo “perder” 5 años de estudios en enseñanzas que luego parecen tener difícil aplicación en el mundo real (para eso se inventaron los “master”) y que no garantizan un mínimo salarial.
La innovación, el prestigio y el reconocimiento del trabajo científico pueden ser un elemento de atracción para la universidad pública. Eso sí, para que esto ocurra no es suficiente con que se mantengan o amplien las ayudas públicas. Es necesario también acometer una reforma profunda de la institución universitaria (casi nada).
¿Y las Ciencias Sociales?
Cuando hablamos de Ciencia la mayor parte de la gente solo se acuerda de la biología, de la física,… ¿y las Ciencias Sociales?. Muchas investigaciones históricas o sociológicas dependen de subvenciones públicas ya sea a través de proyectos universitarios, becas privadas o el CSIC.
Las Ciencias Sociales no han sido nunca las que más subvenciones y ayudas han acaparado (salvo el “paréntesis” de los actos del 92) y esto es una piedra más en el camino. Somo un país inculto respecto a nuestra propia historia (para bien o para mal), en el que el nivel lingüístico es cada vez más bajo y la llamada “cultura general” es bastante deficiente. Creo que merece la pena invertir “en las sociales”.